CONFIESO MI HARTAZGO

Estoy harto de leer endebles crónicas de restaurantes escritas por gente sin criterio ni experiencia suficientes. Estoy harto de supuestos escritores gastronómicos que no han pisado una gran casa en París y que relatan, sentando cátedra, sus apasionantes correrías patrias a la búsqueda de la verdadera ensaladilla. Estoy harto de afamados cronistas del comer que se sientan completamente ebrios a una mesa, tratando de no caerse de la silla, invitados por un patrón temeroso de contrariarles; estúpidos despojos de lo que fueron. Estoy harto del chantajismo de periodistas de la manduca y organizadores de eventos que llaman al propietario de un restaurante diciéndole que quieren cenar en sábado noche por la quinta parte del ticket medio del establecimiento; chantajistas y gorrones. Estoy harto de congresos, simposios, ponencias y discursitos; quitando tres, el resto de esos eventos tienen como única explicación el interés comercial de marcas que los usan como escaparate de sus productos. Aún espero una sesuda ponencia sobre la piltrafa que meten en la aceituna. Llegaremos a eso. Estoy harto de renombradas listas internacionales que se paren en promiscuos cenáculos donde compadrean los que votan y los votados, embriagados todos por la ambrosía de las grandes corporaciones. Más que listas, son verdaderos circos. Estoy harto de la palabra foodie. Estoy harto de cortejos itinerantes, de gañote, auspiciados por aquellos que se dicen salvaguarda de la cosa gastronómica: que se lo hagan mirar. Estoy harto de que la crítica gastronómica esté trufada de espurios e inconfesables intereses; me pregunto cómo se puede escribir una crónica gastronómica de un restaurante manteniendo una asesoría en el mismo o en otro a la vuelta de la esquina. Estoy harto de escuchar a próceres de lo gastronómico decir que las salsas francesas les aburren. ¡Ay, imprudentes mentecatos que desprecian lo que ignoran! Estoy harto de aquellos que constantemente se miran al ombligo y no tienen recato al gritar a los cuatro vientos que la cocina española es la mejor del mundo mundial; sí, esos que no han salido de su barrio. Estoy harto de la palabra vanguardia. Estoy harto de la inconsistencia, ausencia de sentido y de bagaje de quienes hoy pueblan las redes sociales con sus opiniones de parvulario gastronómico. Estoy harto de los palmeros de los grandes cocineros; gente que no tiene reparo en despellejarte en las redes cuando osas no adular a sus admirados. Como verán, estoy harto; muy harto.

26 comentarios el “CONFIESO MI HARTAZGO

  1. Albert Molins dice:

    ¡Amén y mil veces Amén!

  2. Marcos D. Romano Nacach dice:

    Felicitaciones por utilizar algo que ha pasado de moda para muchos: El sentido común y la independencia de opiñón

  3. Pilar dice:

    En principio me parece bien, pero es demasiado generico, metes todo en el mismo saco. Agradeceria criticas puntuales

    • scolomo dice:

      Sin ánimo de crear controversia, creo que lo que hace grande el articulo es precisamente su generalidad. Es un reflejo exacto de lo que está pasando: Por lo general es un sinsentido, hasta el punto que las excepciones quedan diluidas en el panorama habitual.

      • Muchas gracias por su comentario. Da la triste sensación de que este mundo se ha convertido en un circo preñado de intereses cruzados; circo en el que todos quieren protagonizar un numerito. Reciba un saludo muy cordial.

  4. Muchas gracias por su sugerencia, Pilar. Quizá en otro momento le haga caso. Ayer no era el día. Aprovecho para saludarle muy cordialmente.

  5. Paz dice:

    Has expresado algo que muchos ya pensábamos. La cocina es como el arte: te transmite o no. Pero de ahí a convertirnos en jueces corruptos del trabajo ajeno, va un abismo.

  6. Hago mío todo lo aquí dicho, y reivindico para esto el tratamiento propio de la Gastrosofía.
    Estamos inmersos en la delirante Teología de la Nutrición, en la que inquisidores y herejes se van a cenar juntos en amorosa coyunda.
    Todo arte que aspira a ser sólo un negocio, acaba siendo un corral de pavos que nunca volaron, ni volverán, con las águilas.

  7. Antonio dice:

    👏👏👏

  8. Muy buen post, con el que estoy de acuerdo en su totalidad. Des de mi plataforma, en la zona de Barcelona y utilizando el catalán, llevo tiempo denunciando esta fantochada, de la que son principales víctimas, los extremos de la cadena… Es decir el restaurador chantajeado/engañado y el lector final que se cree la farsa que lee.

    Llevo tiempo denunciándolo y quizás debido a no cuidar las formas i en algun caso señalar directamente, me ha ocasionado más de un enemigo. Cuando das un paso más y señalas casos concretos, en más de una ocasión recibes la sorpresa de falsas solidaridades con los señalados. Y el problema es que mucha gente teme “no salir en la foto”, que podríamos traducir por “perderse la próxima invitación”.

    Y en mi caso si que escribo sobre restaurantes, pero no se trata de crítica sinó de comentar mis vivencias y anécdotas, desde el mas profundo anonimato, procurando guardar la máxima distancia, con los palmeros, estómago-agradecidos y so_exciteds varios 🙂

    Un gran saludo!

    • Muchas gracias por su comentario, Ricard. En este circo, el conocimiento brilla por su ausencia, el criterio se desconoce las más de las veces y la experiencia es un don que ostentan bien pocos.Reciba un cordial saludo.

  9. abuwelove dice:

    Bien dicho. Queremos comer bien y que los blogueros no-huntados hablen solo de aquellos sitios donde se come realmente bien.

  10. Miguel dice:

    Tienes más razón que un santo
    Llevo 20 años en esta profesión y has descrito perfectamente la deriva que ha tomado la crítica, el periodismo gastro y los grandes eventos relacionados con la gastronomía. Se puede decir más alto pero no más claro.

  11. burbuja gastronómica entre otras cosas .
    muy buen articulo

  12. Pepe Gorines dice:

    Olé!!!!

  13. juan luis dice:

    un tonto frie un huevo, le hace una foto, lo cuelga, diez tontos mas le dan a me gusa y ese ya es bloguero. cualquier dia va a tu restaurante, le fries un huevo y como en su puta vida a visto un huevo con puntilla, al momento cuelga una foto y dice que se te ha quemado y como los demas tontos le veneran te ponen a parir.
    asi vamos

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